Relata la historia de un anciano, quien hace hasta lo imposible por cumplir las "aventuras de su esposa". Una verdadera historia de amor con pocas palabras. En el trayecto, este anciano de vida rutinaria va descubriendo nuevas aventuras, conociendo sentimientos y reafirmando el amor y recuerdo de su esposa.
Del llanto, pase a unos momentos de risas y carcajadas... La historia es excelente y original, como siempre, dejando el sello de la casa de Disney Pixar.
La música esta a nuestro alrededor. Todo lo que tienes que hacer es, escuchar.
Nunca me he considerado muy buena para escoger peliculas, digamos que soy un tanto extraña. No me considero con buena critica, digamos que soy muy fácil y todas simplemente me gustan... cada pelicula por muy boba, seca, no lo se, siempre deja "algo" en que pensar.
Escucha tu destino, es una pelicula que desde este momento se suma a la colección de mis peliculas favoritas. También, de las clasicas que vale la pena comprar (y lo pienso hacer) y, vale la pena llorar...
Cuando la ví, de entrada su nombre me llamó la atención (ya que he vivido unas semanas un poco atenta a las señales), así que, no lo pensé dos veces. Renté la película.
En un mundo de música, de miradas y sonrisas... dos almas se encuentran. Los pensamientos vuelan, se buscan, se conectan, se encuentran. Vivimos en túneles, viajamos con la luz, nos dejamos llevar por el viento rutinario, y en el vaivén, muchas veces dejamos de escuchar, de observar, pero... es ahí, donde se encuentra el punto exacto, dónde los túneles se interceptan, donde se comienza a compartir una vida y formamos parte de otra y así, vamos viviendo la vida, escuchando la música de las risas, de la locura... y así es que se canta a la vida, por qué siempre habrá alguien que escuche esa voz, ese canto que anhela ser escuchado y encontrado.
Solo soy yo. Mortal de espiritu libre, enamorada del amor. De cabecita loca, corazón de pollo y mariposas en el estomago. Esta soy yo, la que piensa, habla, siente, vive, disfruta, llora, se emberrincha, ayuda, sueña... pero sobre todo, la que nunca deja de sonreir.
Sobre el mar se eleva una luna espléndida. Tú y yo la contemplamos desde dos extremos de la tierra. Lamento que la noche sea muy larga y desvelado, te añoro apasionado. Apago la lámpara: la luz de luna me encanta llenando todo mi cuarto. Me pongo la capa y salgo. Siento el rocío muy denso. Me entristece no poder recoger un puñado de luz y ofrecértelo.Regreso y me acuesto. Ojalá te vea en el sueño.